Hay un destino obligado en la India que toda persona local y muchas de las que relatan sus experiencias y peripecias en sus viajes recomiendan vivamente. Éste destino espiritual y sagrado como el que más para los hindúes parece que debe purificar el alma, no solo de los muertos sino de aquellos que visitan la ciudad. Para los primeros morir en Varanasi es como comprar una bula papal para los cristianos de antaño o morir llevando el escapulario de la virgen del Cármen, va uno directo al cielo sin escala en el purgatorio, pues bien esto viene a ser lo mismo, claro que el purgatorio es la ciudad en sí misma con sus cinco casas para ancianos que se dedican a esperar a la muerte recitando mantras a Shiva, patrón local. El Ganges hace una curva ascendente a la altura de la ciudad para luego descender hacia el sur- considerado ya el territorio de Yama, es decir de la muerte- pero el alma que abandona el cuerpo aquí se salta ese engorro con la consabida reencarnación y el equipaje de karma con que comenzaría de nuevo.

El olor es la característica predominante, a muerte, a enfermedad a quemado… los ghats o lugares de cremación se suceden a lo largo del río. Los peregrinos que quieran lavar sus pecados deben hacer abluciones en cinco de ellos que componen la ruta ritual del Pancharirthi Yatra, son los ghats de Dasaswamedh, Adi Kwshava, Panchganga y finalmente el de Manikarnika. Éste último es el más importante de todos y además de aglutinar peregrinos, mujeres lavando ropa, niños jugando y santones en plena purificación está lleno de piras donde van quemándose cuerpos y más cuerpos hasta unos doscientos al día. Cómo no mueren los que se lavan a escasos metros mientras restos de animales sacrificados y arrojados al río en lugares más al norte y de personas que a veces escapan del fondo y pasan de cuando en cuando, es algo que escapa a mi comprensión. Dicen que intentaron introducir unas tortugas que comen carne humana para que fuesen aligerando el fondo del río, pero las que desaparecieron fueron ellas. Tal vez la purificación del alma pase por liberarse de la carcasa y en ese caso los cinco baños rituales me parecen una solución infalible. Visita no apta estómagos delicados, porque la prueba de fuego de éste país es ésta sin duda. Para purificar el cuerpo y relajar el espíritu nada como Kerala y sus Backwaters, pero ese es otro mundo y tendrá su espacio en el día.

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