Lo primero que tienes que plantearte cuando vas a hacer un viaje en moto, sobre todo cuando es de España hasta Kenia, es obviamente el recorrido. A no ser que seas, como yo mismo y muchos de los que me estáis leyendo, un vagabundo al que le gusta dejarse llevar por el camino. Pero incluso un vagabundo, a veces tiene que trazar un recorrido aproximado, a riesgo de acabar perdido en mitad de una tribu de simpáticos aborígenes antropófagos, como mal menor.

Viajar con vehículo es completamente diferente; los visados, permisos y trámites burocráticos que tienes que pasar, son mucho más complicados y farragosos que cuando viajas en transporte colectivo, que ya es decir.

En el caso de la Ruta del Agua Turkana, el objetivo estaba bastante claro, y por tanto también el recorrido que teníamos que hacer, con ligeras variaciones dentro del guión general.

Consultando detalladamente mapas y preparando accesorios

El trayecto tenía que pasar, obligatoriamente, para llegar a Kenia, por el camino más corto; Egipto, Sudán, Etiopía, y finalmente Kenia. Pero no siempre el camino más corto es el más sencillo, como pudimos comprobar.

La entrada en Egipto es muy sencilla para los turistas, pero harto complicada para los viajeros independientes, y más si van montados a lomos de sus preciados jumentos, nuestras queridas burras.

La idea original consistía en salir de España rumbo a Grecia, para embarcar en un ferry que nos llevaría a Haifa, en Israel. De ahí pasaríamos a Jordania, sin motos, ya que no se puede entrar con ellas en el país, con el fin de visitar Petra y el desierto de Wadi Rum, y así hacer un bonito reportaje. Cruzaríamos luego, una vez recuperadas las motos, la península del Sinaí, yendo pegaditos al mar Rojo hasta Sharm el-Sheij, ya que el trayecto por la costa del Mediterráneo está algo peligroso debido a la actividad de los terroristas islámicos. Además la costa del Mar Rojo es más interesante, con múltiples atractivos y paradas para bucear, algo que le encanta a Alfonso. Pasar el canal de Suez es algo complicado, lo hagas por donde lo hagas vas a tener multitud de problemas.

Pero todos esos problemas se quedaron en algo infantil, cuando nos enteramos que pasar por Israel, nos iba a resultar un escollo prácticamente infranqueable cuando llegáramos a Sudán. Vamos, que los sudaneses no admiten en su país viajeros que hayan estado previamente en Israel.

Hice algunos amigos en mi anterior viaje por Etiopía, que espero no encontrarme esta vez

Vuelta a empezar.

Replanteamos el viaje desembarcando directamente en Egipto, lo que nos está costando “Dios y ayuda”, porque como os comenté antes, el acceso con vehículo privado al país es más complicado que conseguir que un niño comparta contigo su bolsa de chuches. De hecho voy a dedicar un “post” completo a contaros las “bonanzas del acceso a Egipto con tu vehículo.

Desembarcados en Egipto, cruzaremos el país hasta Sudan, no sin antes hacer paradas en todos y cada uno de los monumentos que se nos antoje, para disfrute de nosotros mismos y de nuestros lectores.

Sudán tendrá otros alicientes, que esperamos hagan vuestras delicias, porque aunque es un país poco conocido, y más celebre por sus guerras y conflictos que por otra cosa, tiene también sus innegables atractivos. No es que las guerras y los conflictos no tengan su encanto, que para todo hay aficionados en esta vida, pero nosotros preferimos verlos en los libros de historia.

El recorrido al completo

Desde Sudán accederemos a Etiopía, un país que conozco bastante bien, ya que estuve recorriéndolo durante 40 días hace unos pocos años. Una vez dentro de Etiopía, tomaremos el rumbo contrario a nuestro destino, hacía el norte, para visitar la ciudad de Aksum, próxima a la frontera con Etiopía. De nuevo en ruta hacía el sur, iremos parando en diferentes enclaves del país, hasta llegar a la frontera con Kenia, a donde cruzaremos por unas pistas bastante complicadas, que ni tan siquiera aparecen en los mapas. Intentaremos de esta manera echar por tierra el conocido axioma de que lo que no aparece en Google Maps, no existe.

Una vez en Etiopía, procederemos a realizar el acto oficial de entrega del dinero recaudado en la misión de Kokuselei. En este pueblo de impronunciable nombre, pasaremos unos días, para luego dirigirnos tranquilamente, haciendo turismo por el país, hasta Mombasa, en la costa keniata, lugar en el que embarcaremos las motos de vuelta a España.

¿A que así, sobre el papel, parece fácil? 😉

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