El túnel de la Engaña, uno de los mayores proyectos ferroviarios que se ha emprendido en España, antes de que llegaran las faraónicas obras para instaurar el AVE, jamás vio la luz. Y nunca mejor dicho, porque la luz es lo que más se echa en falta cuando uno se adentra por el abandonado túnel de La Engaña, de 6.976 metros, que une las provincias de Cantabria y Burgos.

El túnel de La Engaña es parte del incomprensiblemente defenestrado proyecto ferroviario Santander-Mediterráneo, que pretendía unir Valencia con el puerto cántabro, para hacer de este la salida natural de exportación a los productos de la huerta levantina. Las obras comenzaron en 1941 y se prolongaron durante 18 años. 15 personas perdieron la vida durante su construcción siendo los primeros obreros, prisioneros republicanos de la guerra civil.

Hoy, las ruinas del proyecto languidecen por los diferentes puntos del trayecto, del que La Engaña es el más representativo. El túnel conecta el Valle del Pas, cerca de la población montañesa de Vega de Pas, con la localidad de Pedrosa de Valdeporres, en Burgos.

Dejando atrás Vega de Pas, subimos en dirección al Puerto de Estacas de Trueba por la BU-573. A unos 6 kilómetros del pueblo, avistamos a la derecha, al otro lado de un estrecho valle por cuyo fondo discurre el Río Yera, una gran edificación abandonada de varios pisos, aislada en mitad de la ladera, que es la estación de la salida norte del túnel. A la estación se accede por una estrecha carretera, tras pasar por un pequeño grupo de casas abandonadas, destinadas a los trabajadores de la obra. Si no se dispone de un 4×4, hay que dejar el coche en la estación, ya que el tramo que llega hasta el túnel principal, es un camino de tierra que suele acumular bastante barro. La estación en si, no tiene demasiado interés, pero merece la pena dedicarle un tiempo e imaginar cómo sería ahora, si la línea Santander-Mediterráneo hubiera funcionado.

Desde la estación parte un camino, que sigue lo que debería haber sido el trazado de la vía y que, tras pasar por tres pequeños túneles previos; El Majoral, El Morro y El Morrito, y las ruinas de unos barracones destinados a los obreros, llega, tras 3.500 metros de recorrido, hasta la entrada norte del túnel. De ahí en adelante la cosa ya depende de cada uno.

Hace tiempo lo cruzamos incluso en 4×4, pero ahora un gran derrumbe, aproximadamente en el kilómetro 4,5, impide pasar vehículos. Con algo de riesgo y asumiendo que te vas a mojar y vas a pasar un poco de claustrofobia, se puede cruzar andando o en bici de montaña. Otra cosa es volver, porque con pasarlo una vez se te quitan las ganas de volver a hacerlo. Ya lo puedes contar a tus amigos y enseñar las fotos, por lo que no vale la pena arriesgarse más. Lo mejor, a nuestro entender, es hacer la visita, darse un buen paseo y comerse luego un buen cocido montañés en cualquiera de los restaurantes de la Vega de Pas. Ahora, si lo quieres hacer andando, mejor dejar un coche en cada salida del túnel para ahorrarse la vuelta por el mismo sitio. También se puede hacer una excursión bastante cómoda para visitar el túnel, de unos 15 km., desde Vega de Pas para abrir el hambre.

Como curiosidad añadiré, que en la entrada del túnel se filmó parte de la película  “La vida que te espera”, de Manuel Gutiérrez Aragón y de “Noche blanca” de José Manuel Jérez.

* Las fotografías incluídas en el artículo, están libres de derechos de reproducción y se han obtenido de diferentes autores. En este caso no hemos utilizado fotografías propias, por un problema técnico. Esperamos adjuntarlas en breve para sustituir a las actuales.

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Ferrocarril Santander-Mediterráneo

Un paseo por el túnel

Ruta desde la Vega de Pas

 

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