miércoles, julio 17, 2019

La india descarnada, o como ser vegetariano de convicción

Veganos, vegetarianos, carnívoros, caníbales, foodies, amantes de la dieta cromagnon, espiritualistas del séptimo aperitivo… algunos por convicción, otros por cuestiones religiosas, otros más bien porque tienen una pedrada importante en la cabeza, y sin descartar a los que se dejan llevar por el dictado de las modas, lo que es indudable es que hay casi tantas dietas y costumbres alimenticias, como personas diferentes sueltas por el mundo.

Diversos biryanis

La población de la India es prácticamente en su totalidad vegetariana. La razón es primordialmente religiosa, pero va un poco más allá, ya que tiene mucho que ver con un concepto de equilibrio físico y mental.
Desde el punto de vista religioso, comerte a un animal puede significar que te estás comiendo a la reencarnación de la tía abuela Úrsula, con la mala leche que tenía la condenada. Además el karma de los animales sacrificados se acumula, y se añade al tuyo, creando perturbaciones y poniendo en peligro tus futuras reencarnaciones. No solamente respondes de tus acciones, además incorporas a tu cuenta de resultados el “debe” del bicho que te has comido. Imagínate que ese adorable y tierno corderito lechal, tan crujiente y apetitoso en su cazuela de barro, es la reencarnación de Anibal Lecter.

Aloo paratha, un desayuno clásico… y picante

Pero como ya comento, no es solo eso, ya que el vegetarianismo es una actitud que comparten la mayoría de los indios, independientemente de la religión que profesen, con la excepción de los musulmanes, que se ponen tibios a comer pollo, cordero, y a buen seguro que alguna vaca a escondidas.
El vegetarianismo se origina hace 2.500 años dentro del budismo, y se extiende gradualmente entre el resto de las confesiones religiosas, hasta volverse casi una cuestión de estado. De hecho, en estados como Gujarat, está terminante prohibido comer carne.

Una venerada y respetada, que no sagrada, vaca

En india se considera que la ingestión de vegetales y productos lácteos, está directamente relacionada con una actitud más pacifica, equilibrada y tolerante de las personas. Ellos ponen como ejemplo el comportamiento de los animales herbívoros, en contraposición a los carnívoros… supongo que nunca se han molestado en acercarse a acariciar a un adorable hipopótamo del lago Tanganika.

Comparta o no su filosofía alimenticia, me parece que la India es un maravilloso campo de pruebas para que sicólogos, sociólogos, nutricionistas y marxistas-koljosistas, estudien y desarrollen todo tipo de teorías acerca de las diferencias entre las sociedades omnívoras, y las estrictamente vegetarianas. Entre otras cosas, conseguiríamos que la universidad de “Winsconsin In The Fields”, dejara de efectuar absurdos experimentos, matando de hambre a esforzados y entusiastas voluntarios, a base de alimentaros durante un mes estrictamente con tofu…
Yo, a pesar de que me está encantando la comida, y después de un mes de no probar la carne, me comería una zarigüeya entera, con piel, rabo y garras incluidas… la india descarnada me va a medias.

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