domingo, noviembre 17, 2019

Saliendo de España, el mayor de mis problemas

Antes de partir, acostumbrado como creo que estoy a los viajes a países exóticos, pensé que lo más complicado sería, como es habitual, entrar en la India, pero me equivocaba de pe a pa…. La salida de España resultó la mas accidentada que recuerdo. De hecho estoy ahora en India por una suerte de milagro, o por una concatenación de mágicas soluciones in extremis a los numerosos problemas que se sucedieron durante la partida.

Mi maravilloso visado con su imperial foto de 5×5″

Mi avión salía el día 1 de enero a las 9:45 h. Cogí el primer metro de la mañana, ya que al ser Nochevieja, se me antojaba complicado encontrar un taxi. Además la casa en que me alojaba está justo al lado de la estación de Nuevos Ministerios, de la que parten los trenes, que en media hora te dejan en la más alejada de las terminales del aeropuerto. Nada como el transporte colectivo.

El metro estaba hasta la bandera de chavaleria, en estado semicomatoso, que volvía de su “gran correría nocturna”. Los gritos cánticos y la vaharada a alcohol fermentado fueron lo de menos, casi me dio por envidiarles, pero lo malo llegó cuando a algún fénix de los ingenios, le dio por activar el bloqueo de apertura de las puertas en una de las paradas. El conductor tuvo que salir de la cabina e ir revisando una a una todas las palancas, para ver cuál era la que le impedía reanudar el trayecto. Retraso al canto y comienzan los nervios.

Mis compañeros del trayecto en metro.
Me he quedado con todas sus caras para cuando vuelva.

Cuando llegué a la T4, me encontré con que no era la terminal de mi vuelo, a pesar de que en el chek-in lo indicaba claramente. Al menos a mí entender. Vuelta para la T1, ya con los nervios algo alterados. Mi masa corporal se podría derretir perfectamente a partir de los 39, temperatura para llegar a la cual, a pesar de ser las 7:30 de la mañana, apenas de restaban un par de décimas.

Finalmente, y tras una larga carrera y la consiguiente espera en la cola de facturación, conseguí besar el mostrador de Ethiad. Entregué religiosamente mis papeles, confiando en que mi reciente y súbita conversión durante el trayecto de conexión entre las dos terminales, no hubiera pasado desapercibida en el hogar en el que moran los dioses. Pero cuál fue mi sorpresa cuando comprobé que a donde seguro que no habían llegado, era al templo en el que adoraban a la dulce pero desinformada azafata que me atendió. Mi asombro aumentó cuando me dijo que con el visado que llevaba impreso no me valía, que necesitaba presentarle el email de confirmación de la autorización del visado para poder volar y para poder entrar en la India…

El rococó pastún design del aeropuerto de Abú Dhabi me pareció digna morada de unos dioses que me lo habían puesto francamente difícil para salir de España…

– Pero señorita, que en el propio email dice que tengo que abrir el enlace adjunto e imprimir esta carta tan mona que le muestro. Mire detenidamente esta maravillosa foto que he tenido que añadir, con sus imperiales 5×5 pulgadas, en la que se ven hasta los ácaros de las pestañas, y no me diga ahora que no me vale ¡Si hasta le he enmarcado una copia a mi madre para que la ponga junto a la foto de mi primera comunión! 

– Lo celebro por su madre, pero con eso no va a pasar por este mostrador ¡Antes morir de pie por Ethiad, que aceptar un visado de rodillas!

Lo de la interminable espera del equipaje no fue nada cuando recordaba la angustia de la salida… que paz, que tranquilidad 😉

Salí galopando cual mehari de carreras, lengua afuera y calzoncillo pegado a las nalgas, hacía la consigna, en la que mi dulce azafata ,me había indicado que podía imprimir el dichoso email. El segurata que me atendió en la consigna no contribuyó a tranquilizarme, ya que tenía su propia versión de los hechos, y decía que ninguno de los dos documentos que llevaba impresos era el adecuado para entrar en la India. También me aseguró, muy ufano, que el Atletico no ganaría este año la liga si le daba por deshacerse de Lucas Hernández.

Nunca una bienvenida tan inteligible me supo tanto a gloria…

Con ambas aseveraciones presionando mi vejiga más de lo que podía soportar, y después de unos minutos angustiosos, conseguí presentarme en la casilla de salida, logrando que la azafata me diera el billete y me dijera mientras me azuzaba hacía el paso de fronteras; ea, ea, ea, no ha pasado nada chiquitín….

Aún miraba desconfiado la pista no fuera que apareciera alguien a bajarme del avión.

Pero aunque os parezca increíble, ahí no acabó la cosa la cosa… Al pasar el control de policía, van y me dicen que mi pasaporte, y posteriormente mi DNI, les dan un error de lectura. ¡Madre del amor hermoso, para que saldría yo de casa con estos pelos! Tras un cuarto de hora de comprobaciones manuales, conseguí el visto bueno de la autoridad competente y el camino franco para poder abandonar España. No imagino lo que deben de pasar los que quieren abordarla. Aunque no sé para que se esfuerzan tanto.

PD.- En el enlace de Abú Dhabi el azafato de entrada me pidió el visado impreso con mi bella foto de 5×5 pulgadas, al igual que ocurrió en la entrada de la India, país al que entré en un periquete y con toda clase de facilidades.

 

 

 

 

 

 

Si te ha gustado está entrada de nuestra página, ayúdanos a compartirla y dale al botón de abajo o al del costado para publicarla en tu perfil. Así otros podrán disfrutar de ella. Gracias.

La sección para comentar está al final de la página.Es muy sencillo, no te pedimos que te registres y te agradecemos cualquier comentario

Tags: , , , , ,

0 Comments

Leave a Comment

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Entradas más recientes

Té en Larache

Té en Larache

18 enero, 2008
Villa Epecuén, el retorno del diluvio

Síguenos

Entradas más populares

Dolmen de La Cabaña

Advertisement

img advertisement

Entradas más recientes

LATEST POSTS

Té en Larache

Té en Larache

18 enero, 2008
Villa Epecuén, el retorno del diluvio

Social