Viajar a Egipto en tiempos de COVID.

Es obvio que para iniciar un viaje en estos tiempos tan inciertos, el primer escollo que has de vencer es tu propio miedo. Miedo por otra parte completamente lógico, ya que desplazarse a otro país, cuyas condiciones sanitarias son diferentes al nuestro, siempre provoca incertidumbre. Por eso mismo, ese primer escollo, es algo muy personal.

Algunos se toman muy en serio la seguridad durante el viaje

Yo no soy inmune al miedo, pero después de sopesar en la balanza los pros y los contras, decidí lanzarme a la aventura, e iniciar un viaje de placer en tiempos de COVID. He de admitir que no es mi primera experiencia fuera de España durante el perdón especial, ya que el principio de la pandemia me sorprendió en Colombia, y durante el verano de 2020 alquilé junto a unos amigos una casa en Portugal.

QUE NECESITAMOS EN ESTOS MOMENTOS PARA VIAJAR A EGIPTO
1.- A la ida, un PCR impreso expedido al menos 72 horas antes de salida del vuelo hacía Egipto.
2.- Visado que se puede obtener en el mismo aeropuerto con un precio de 25 dólares.
3.- Rellenar el típico cuestionario de entrada, que nos facilitan en el avión.
4.- A la vuelta, un PCR impreso de salida de Egipto, expedido al menos 72 horas antes de salida del vuelo hacía Egipto. El ministerio de Asuntos Exteriores nos facilita una serie de laboratorios recomendados.
5.- Antes de llegar a España tenemos que descargar una aplicación al móvil, Spain Travel Health, con el fin de rellenar un cuestionario destinado al Ministerio de Sanidad. Esta aplicación genera un código QR que tenemos que presentar a la vualta al país. Si no tenemos móvil, o no queremos descargar la aplicación, en el avión nos facilitarán un impreso.
6.- La mascarilla no es obligatoria en el país, pero si recomendable.
7.- De todas maneras es conveniente leer las recomendaciones que hace el Ministerio en su página web.

El primer caso no fue por mi voluntad, y el segundo estuvo bastante bien calculado, por lo que los riesgos fueron mínimos. Por eso mismo, considero que este viaje es realmente el primero que hago con la pandemia campeando por el mundo.

El PCR que tuve que hacer dentro de las 72 horas previas al viaje.

El planteamiento y preparación del viaje no ha diferido excesivamente del que podría hacer en otras circunstancias. Las medidas que adoptas en el aeropuerto o en el avión, son las mismas a las que nos tiene acostumbrado el día a día de nuestra vida cotidiana. La única novedad en el equipaje es que tienes que llevar mascarillas de repuesto y gel hidroalcohólico. Como elementos extras, está el consabido PCR, que tiene que estar expedido 72 horas antes del inicio del vuelo, al que añadimos un seguro sanitario de viaje, que cubriera las contingencias de la pandemia.

Siempre viajo con seguro de viajes, y he de decir que me han sacado de algunos atolladeros importantes, entre accidentes y enfermedades. Que a veces me parece que mi ángel de la guarda se jubiló cuando aún no me habían destetado. Ahora, más que nunca es necesario. Hay que fijarse obviamente que cubra  los problemas que pueda causarnos el COVID, ya que muchos de ellos no contemplan pandemias, desastres naturales, guerras, etc.

Comida avión viaje a Egipto
Desgraciadamente las empresas de catering aéreo siguen sin funcionar. La comida consistió en estos tristes bocadillos.

A todo esto voy a añadir que el viaje en el que me embarco es, al menos para mi, completamente inusual. Un viaje con todo programado. Creo que es el segundo que hago en mi vida, y además con el mismo destino; Egipto.

Embarcando destino a Egipto
El avión estaba prácticamente lleno.

Viaje organizado para reducir riesgos porque además creo que para viajar a Egipto y ver en poco tiempo muchas cosas, es hoy en día la opción más lógica.

De todas maneras, os adelanto que me he quedado impresionado de la cantidad de españoles y extranjeros que he encontrado en el viaje. La vida sigue… y con ella los viajes.

Cae la noche en nuestro viaje a Egipto
Cae la noche camino de Luxor

Así que aquí me veis ahora, con un pie en la escalerilla del avión, y la cabeza llena de jeroglíficos, dioses antropomorfos con cabezas de animales, escarabajos, cobras, cortesanas alopécicas tocadas con pelucas y una de las escrituras más bellas creadas por el hombre.

Que a partir de hoy, y durante todo el periplo, Shobek, Bastet y algunos de sus colegas, protejan mis pasos.

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